Porque deberías alojarte al menos una vez en tu vida en un riad
Si no has estado nunca en Marruecos quizá esta palabra sea nueva para ti.
Un riad es un tipo de alojamiento, que consiste en un edificio con un patio central y habitaciones que dan al mismo. Habitualmente, en el patio hay una piscina o bien una fuente ornamental. La palabra riad significa jardín o edén, quizá por ello la vegetación siempre esté presente.
Los riad suelen estar en las medinas, escondidos entre callejuelas. Callejuelas estrechas entre las que parece que te has perdido, ya que son un auténtico laberinto. Cuando llegas a la puerta del Riad la sensación sigue siendo la misma, nada especial. Pero, una vez abren la puerta comienzas a descubrir el encanto de este tipo de alojamientos.
Se caracterizan por tener una o varias terrazas en las azoteas, desde las cuales puedes divisar las casas de la ciudad, las mezquitas (que son los edificios más altos) y, en algunos, la cordillera del Atlas.
Son alojamientos, por lo general, coquetos y pequeños, de unas cinco a diez habitaciones. Aunque disponen de zonas comunes, piscina y terrazas, estas no suelen ser muy grandes.
Por tanto, este tipo de alojamiento no está pensado para aquellas personas que estén buscando un gran hotel con varias piscinas y restaurantes, zonas ajardinadas y amplias terrazas. Más bien, son ideales si quieres alojarte en un sitio céntrico, tranquilo y con personalidad. Los recomendamos especialmente para escapadas romáticas.
Como en los hoteles, en los riad también hay distintas calidades, si bien no se categorizan por estrellas.
La mayoría sirven el desayuno, que suele ir incluido en el precio, aunque algunos lo cobran aparte. Los desayunos en Marruecos son abundantes y normalmente constan de: fruta, yogur, té o café (el café suele ser nescafé), zumo de naranja, huevo cocido o tortilla, pan y tortas acompañadas de miel, queso, mermelada y mantequilla.
Algunos sirven cenas y comidas, previo encargo. Los de mayor calidad suelen tener zona y servicio de hammam.
Pese a estar en las medinas, son sumamente tranquilos. Un oasis dentro del bullicio.
Una vez dentro, la desconexión es total. La decoración, el ambiente y la amabilidad hacen que la experiencia sea inolvidable.
¿Te animas a descubrirlos? No te arrepentirás.
P.D. En próximas entradas os iremos mostrando nuestros riads favoritos ¡No os los perdáis!
