La plaza de las especias se encuentra en la medina de Marrakech. Se diría que es un recoveco más entre los zocos, pero no es así. Se respira un ambiente amable y tiene un encanto oculto. No hay nada del otro mundo en ella, pero una se siente bien allí.
Hace unos meses leí un artículo sobre el restaurante Nomad, lo ponían bien y estaba en aquella plaza que tanto había llamado mi atención. Lo anoté, para el próximo viaje.
En mi último viaje a Marrakech decidimos ir a comer allí. Pasamos a reservar hacia las 11:30 de la mañana, que es su hora de apertura.
Lo primero que me llamó la atención fue su rótulo en la entrada: moderno y cuidado, de diseño.
Según entras ves de frente una cocina, muy limpia, de la que se desprenden ricos aromas.
En el primer piso hay un comedor interior, un comedor en la terraza y una barra. Desde la terraza se accede a la azotea, repleta de sofás y mesas en las que disfrutar de la comida.
Suena buena música, la decoración es bonita, el personal es amable, los detalles están cuidados. ¡Mola!
Decidimos comer en la azotea, nos prestaron sombreros de rafia con los que protegernos del sol, un detalle.
La carta consta de unos 8 entrantes fríos y otros tantos calientes, 10 platos principales y 5 tipos de guarniciones. Hay platos para vegetarianos, veganos y celíacos.
Nosotras probamos de entrante la pastela vegetariana y la ensalada de la casa. Como platos principales un cordero guisado con naranja y jengibre y los calamares de Agadir. Agua para beber. Todo rico, la carne bien guisada y sabrosa.
El precio es bastante europeo, 30 euros por persona con postre.
Un restaurante muy recomendable para aquel que valore los detalles cuidados y quiera salirse un poco del típico restaurante marroquí.
Y vosotros, ¿lo habéis probado?
Si es así, os esperamos en los comentarios.
Si queréis ver más fotos y vídeos podéis seguirnos en Instagram.
