siete_razones

17

Dic
2018

7 razones por las que deberías viajar a Marruecos al menos una vez un tú vida

Publicado por : Ainara Rico/ 1566 0
Marruecos es uno de esos países que no te deja indiferente, o te encanta o lo detestas.

A lo largo de los últimos años, he descubierto que son muchas más las personas a las que les encanta.

Y que, además, deciden repetir.

Por algo será… ¿no crees?

A continuación, te detallamos las siete razones por las que deberías viajar a Marruecos (al menos una vez en tú vida):

 

1.    Descubre el segundo templo musulmán más grande del mundo

 

Si te gusta la arquitectura, los edificios religiosos o simplemente las bellas edificaciones no puedes dejar de visitar la Mezquita de Hassan II.

Ubicada en la ciudad de Casablanca (al borde del mar) es el templo más alto del mundo y la segunda más grande tras la mezquita de La Meca.

El rey Hassan II mandó construirla en Casablanca como símbolo de poder.

Su interior es un deleite para la vista: mármol, granito, madera, mosaicos y escayola trabajados minuciosamente por maestros artesanos.

Su techo de madera labrada se abre al cielo dejando pasar los rallos de sol.

 

2.    Revive la época en la que todo se hacía a mano

 

Si te gusta la artesanía no puedes dejar de visitar Fez.

Esta ciudad es una de las cuatro ciudades imperiales del país junto con Rabat, Mequínez (Mekness) y Marrakech.

Fue declarada patrimonio de la humanidad por la UNESCO en 1981.

Su medina, de laberínticas calles, es la más auténtica que puedes encontrar en el país, ya que está habitada mayoritariamente por familias locales.

Y es que Fez es el principal centro de artesanía de Marruecos.

Aquí puedes encontrar artesanos de todo tipo: los que trabajan las telas, carpinteros, orfebres, alfareros, curtidores de piel, cesteros, azulejeros… Un sinfín de oficios que modelan una gran variedad de piezas de artesanía.

 

3.    Recorre la gran cordillera del Atlas y déjate seducir por sus inolvidables paisajes

 

Para los amantes de la naturaleza cruzar la cordillera del Atlas es un imprescindible.

Partiendo de Fez y cruzando el Atlas Medio descubrirás pequeños pueblos de montaña al más puro estilo suizo, hermosos bosques de cedro y una fauna y vegetación propio de zonas norteñas.

Tras atravesar el Atlas Medio, camino al desierto del Sahara, te encuentras con el Alto Atlas. Salpicado de pequeñas aldeas bereberes sus paisajes no te dejarán indiferente.

En esta zona comienza a notarse la proximidad del desierto y el paisaje se torna predominantemente marrón.

Aparecen las Kasbash –casas típicas de la zona- que dotan esta ruta de un encanto soñado. Los oasis de palmeras y el azul del cielo le dan el toque de color al paisaje.

 

4.    Vive momentos mágicos bajo un manto de estrellas

 

Llegar al desierto – a las dunas de Merzouga- es la guinda de tu viaje. Atravesar las montañas del alto atlas y adentrarte poco a poco en el desierto hace que el ver las dunas en medio de la nada sea fascinante.

Pasar una noche en un campamento bereber bajo las estrellas, ver amanecer y maravillarte durante los instantes en los que la arena cambia de colores es una experiencia inolvidable.

Si buscas desconexión y tranquilidad aquí la encontrarás.

El ritmo de sus habitantes y su comunión con la naturaleza le confiere un toque espiritual.

Si eres una persona aventurera podrás disfrutar de actividades en las dunas: paseos en camello, en quad o en todoterreno.

 

5.    Disfruta de los deportes acuáticos en la zona con más rollo de Marruecos

 

Marruecos no es tan sólo desierto y ciudades imperiales, su costa atlántica guarda perlas como la ciudad de Esauira.

Caracterizada por su enorme playa y su abierta medina, tiene un cierto carácter artístico y bohemio.

Son varios los artistas que han pasado épocas en esta ciudad costera y su influencia puede sentirse en cada rincón.

Es habitual encontrar músicos callejeros ambientando la plaza principal desde donde pueden disfrutarse bellos atardeceres.

En la playa es habitual ver a gente joven jugando a futbol y practicando diversas actividades: montar a caballo, en camello, quad, kytesurf

Además, puedes disfrutar de interminables paseos por la playa.

 

6.    Déjate seducir por la ciudad más enérgica de Marruecos

 

Marrakech es una de las ciudades imperiales y, probablemente, la más vibrante.

Y es que, es la ciudad que más turistas recibe durante todo el año.

Desprende una energía especial, que cambia a medida que avanza el día.

Debido a su posición geográfica, la temperatura y el sol están prácticamente asegurados todo el año.

La plaza Jemma el Fnaa y los zocos son el epicentro turístico.

Sin embargo, la ciudad cuenta también con un barrio moderno donde puedes encontrar buenos restaurantes.

Además, en los últimos años están abriendo nuevos restaurantes de aire moderno, museos de arte y alta costura que permiten disfrutar de un Marrakech más sofisticado.

 

7.    Sorpréndete con la cultura y la hospitalidad de su gente

 

Marruecos tiene una cultura muy marcada por su religión, el islam.

Sus costumbres están más arraigadas en los pueblos rurales, si bien en las ciudades –entre la gente joven y estudiada- se observa cierta laxitud, aunque nunca más de la permitida por el gobierno del rey Mohammed VI, el cual es venerado por una gran mayoría de la ciudadanía.

Marruecos cuenta con dos idiomas oficiales: el árabe y el bereber. Este último, reconocido no hace tantos años, es el idioma de los Amazigh o Bereberes que se localizan a lo largo de la geografía marroquí: en la costa, en el Atlas y en el desierto.

Su cultura difiere de la cultura árabe y, aunque comparten algunas cosas, se caracterizan por estar ligados al campo, por tener un sentimiento de comunidad muy marcado y por su hospitalidad.

¿Te parecen pocas razones para decidirte a planear tu próximo viaje?

Yo, no me lo pensaba…

 

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